Trying to understand the role i've been given

El blog de BDisaster

An honest opinion from a regular spectator

en agosto 12, 2006

Todos se fueron a la Tarumba menos yo, pues tnía deberes q cumplir. Al regresar les pregunté, ké tal? y me pusieron cara de “no pasa naaaaa”; así ke le pedí a mi hna que escribiera un artículo sobre el tan bien marketeado show. Por siaca, la forma d escribir d mi hna es algo distinta a la mía, pero preferí que lo hiciera ella pues no es igual escribir sobre lo ke t han contado. Allí les va:

Cuando era niña fui a un circo ruso y otro chino de los cuales aún recuerdo imágenes como la de un equilibrista que quien con los ojos vendados y sin ninguna seguridad subía a través de un alambre inclinado. O doce personas que se sobreponían de tal manera que daban vueltas interminables en bicicleta alrededor del escenario. Épocas aquellas…

Hace algunas semanas, después de casi 10 años, decidí regresar al circo. Pero no a cualquiera, sino uno que me “asegure” un gran espectáculo que quede grabado en mi memoria a través de los años. Me decidí por La Tarumba, ya que había sido aplaudido y tenía buenas críticas. Parecía tentador, pero 50 soles me parecían elevados a comparación de lo que te podría ofrecer un circo chino como el de Pekín.

Tengo que aceptar que La Tarumba trabaja muy bien su imagen. Artículos en los periódicos, carteles, propagandas en la televisión, la radio y revistas, convencieron a mucha gente que ofrecían un gran espectáculo. Pues, no es nada del otro mundo.

Primero, si bien el escenario ha mejorado, personalmente busco en un circo la emoción de los equilibristas. La carpa era pequeña, mas o menos unos 8 metros de altura. No hubo actos clásicos como el caminar sobre un alambre, o pararse de manos en una columna de sillas. Segundo, contorsionistas y acrobacias estuvieron ausentes. Tercero, el vestuario, las luces, la sincronización y el vestuario eran nada impresionantes, no se veía trabajo, sino eran muy simples y llanos, lo que se utilizaría en una actuación de colegio. Cuarto, lo que no me gustó para nada es que había huecos que trataron de tapar con participación de los ayudantes pero ocasionaron bostezos y preguntas de los niños sobre qué eran lo que hacían.

Finalmente, después de todo lo anterior, la rematan con un acto que no estaba listo para presentarlo a un público que quiso salir con sus niños a pasarla bien el fin de semana (a un precio bastante elevado para lo que esperaban). 5 minutos esperando que un caballo aún no entrenado se diera una vuelta en el suelo ¡fue un abuso!, y encima se orinó. Y luego de eso, un caballo entrenado para dar vueltas, pararse en dos patas y tatatatannn… terminó el show.

Salí renegando, desilusionada, pensando que todos los circos de esta época eran así, y que si hubo circos tan emocionantes fueron sólo parte de mi imaginación.

Por: Mana-me


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